Meditación – preguntas y respuestas. Parte I

Hay muchas técnicas de premeditación que pueden ayudar a una persona que trata de meditar. Sentarse junto al mar durante el amanecer o atardecer y mejorar tanto la concentración como la respiración son algunos ejemplos de estas técnicas.

Pregunta: ¿Sentarse en una posición de yoga o cerrar los ojos favorece la meditación?

Respuesta: Hay muchas técnicas de premeditación que pueden ayudar a una persona que intenta meditar. Ayunar, sentarse junto al mar durante el amanecer o atardecer y mejorar tanto la concentración como la respiración son algunos ejemplos de estas técnicas. Cerrar los ojos también puede ser beneficioso. Cuando no puedes ver los objetos que te rodean, puedes concentrar más fácilmente tu mente o tu conciencia en la Verdad Absoluta. Aunque todas estas técnicas de premeditación pueden llevar al cuerpo y a la mente a un estado que favorece la meditación, no son por si solas la meditación. De hecho, la meditación significa sumergir el corazón, la mente y todo el ser (el ser entero) en la Verdad Absoluta.

Pregunta: No puedo imaginarme repitiendo el mismo mantra una y otra vez. Creo que me cansaría.

La respuesta: Hay una diferencia entre el sonido que viene del mundo espiritual y el sonido que viene del mundo material. El sonido material al principio atrae a la mente, pero gradualmente deja de ser atractivo y entonces empezamos a buscar un nuevo estimulo. Por ejemplo, un éxito musical se vuelve popular y permanece entre las 10 canciones más escuchadas durante un mes o dos, pero más tarde nos cansamos de escucharlo. Necesitamos nuevas canciones, nuevas letras y nuevos anuncios.

Con el sonido espiritual la situación es distinta. Al principio no nos atrae en absoluto, pero con el tiempo, cuanto más lo escuchamos, más nos vinculamos con él. Eso no tiene fin, nunca te cansas del sonido trascendental. El sonido normal es como caña de azúcar o un chicle: lo masticas una y otra vez, pero finalmente, cuando la dulzura desaparece, lo escupes. Sin embargo, puedes repetir un mantra sin parar y su dulzura y encanto nunca se agotarán – así que no te cansarás de repetirlo.

No se sabe cuándo nació el mantra. Apareció en forma escrita hace cinco mil años, y antes de eso, los maestros espirituales lo transmitían verbalmente a sus discípulos. No es una forma de penitencia o renuncia a la que te rindes con la esperanza de que algún día puedas dejar de recitar la fórmula y disfrutar de la vida. ¿Cómo es que no nos cansamos con mantras? Los mantras no envejecen. Los mantras son todo un mundo espiritual lleno de placer llamado ananda. El problema es cómo lograrlo. Para descubrir esta ilimitada dimensión espiritual de los mantras, hay que empezar por escucharlos y repetirlos.

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Pregunta: ¿Cómo hago para que mi mente no se distraiga al repetir un mantra?

Respuesta: Al principio, la mente seguirá los asuntos corrientes: «¿Qué pasa con esta chica que he conocido?», «¿Dónde me encuentro con mi problema?», «¿Qué tal va mi negocio?» Acéptalo. Trata suavemente de que tu mente se concentre en el mantra. Normalmente no te darás cuenta inmediatamente de que tu mente se está alejando; por ejemplo, podrías cantar con un colgante de meditación y no darte cuenta de que tu mente ha estado en otra parte durante mucho tiempo. Pero si puedes darte cuenta de que estás distraído, eso es bueno. Algunas personas pueden entonar durante días, meses o años sin darse cuenta de que su mente está recorriendo sus propios caminos, y que ellas la están siguiendo. Debes convertirte en un gentil, pero firme amo de tu mente.

La mente es como un mono que puede ser entrenado. No dejes que la rabia o la ira te invadan. Cuando te enfadas, el mono se comporta peor que antes. Sólo hay que darse cuenta de que «mi mente está vagando ahora, debo recuperarla». Concentrarte en el sonido de las palabras pronunciadas te ayudará a conseguirlo. Así que concéntrate en el sonido. Repítelo. Escucha. Trata de sintonizarte con sus vibraciones.

El estado durante el principio de la práctica cuando la mente se está distrayendo se llama dharana. En dharana, raramente es posible enfocarse en el objeto de la meditación – la mente se aleja y vuelve a acercarse a él. Permanecerás en esta etapa hasta que hagas suficiente progreso y entonces te será más fácil concentrarte en el objeto de la meditación. Mas tarde, en la siguiente fase de desarrollo aprenderás a concentrar tu mente, tu corazón y todo tu ser. Lo conseguirás poco a poco.


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