10 reglas para un matrimonio feliz

Un matrimonio feliz es el sueño de todos los recién casados. Así que estamos continuamente buscando consejos universales con la esperanza de que nos sirvan para que nuestra relación funcione a la perfección.

En este artículo nos gustaría presentarles una mirada única y muy eficaz sobre el matrimonio. El matrimonio es realmente una gran oportunidad y entrenamiento para nuestro desarrollo interior. Requiere una cooperación continua entre las dos partes. Esto significa que hay diferentes opiniones, ideas, gustos, deseos, voluntades, etc. Para el funcionamiento armonioso y conforme de un matrimonio es necesario, por lo tanto, desarrollar cualidades tales como la tolerancia, la habilidad de perdonar, la capacidad de renunciar a la propia comodidad por el bien del otro, entre otros muchos.

Esto requiere una gran cantidad de trabajo sobre uno mismo. Hay una razón por la que se dice que la situación familiar de una persona refleja a menudo su «salud espiritual».

La vida familiar de las personas que siguen las enseñanzas del yoga es alegre, llena de comprensión y apoyo. Hay algunas recomendaciones específicas que nos han transmitido grandes maestros de yoga sobre cómo construir una relación satisfactoria. Nos gustaría compartir estos invaluables consejos contigo.

Decálogo de un buen matrimonio

1. Muestra respeto

Como bien se sabe, el matrimonio se caracteriza por una gran cercanía entre los cónyuges. Sin embargo, no debemos olvidar que es necesario tener cierto respeto por la otra persona. Cuando el respeto desaparece, hay una alta probabilidad de menosprecio, de desatención.

El respeto no interfiere con la sensación de cercanía. Es más bien como un velo transparente, que nos protege de tomarnos demasiadas libertades que pueden arruinar nuestra relación. Deberíamos tratar de mostrar respeto por nuestra pareja. Esto sin duda le resultará muy grato. El hecho de mantener regularmente este tipo de actitud también hará que, con el tiempo, tratar a los demás con verdadero respeto será algo natural.

2. Sé tolerante

Tolerancia significa ser capaz de aceptar críticas u objeciones sin que nos afecte. Esta característica está muy bien descrita en la máxima: «Deberíamos ser más tolerantes que un árbol, porque, aunque le estén cortando no protesta, cuando se seca, no pide agua».

Puede que no sea fácil de aplicar, pero deberíamos intentarlo y practicar esa actitud. La meditación es una manera muy útil para desarrollar la cualidad de tolerancia.

3. Apoya

El matrimonio no es una unión de dos personas basada en la explotación mutua. El matrimonio es una relación en la que las parejas se ayudan, se apoyan el uno al otro. La vida diaria a menudo no es fácil. No debemos ser otra fuente de estrés para nuestra pareja, otra carga.

Más bien debemos apoyarla para que supere las dificultades y tratar de socorrerla. La expresión natural de nuestra preocupación por los demás es la ayuda real. Sin esto, la preocupación sigue siendo sólo una buena intención. Siempre debemos buscar oportunidades para servir al bien de la otra persona, sin esperar una recompensa o incluso aprecio.

4. Sé indulgente

Cada uno tiene rasgos buenos y malos. Alguien puede ser tranquilo, pero también perezoso, alguien puede ser muy activo, pero también nervioso. Demasiado a menudo exageramos las faltas de otras personas mientras minimizamos nuestros propios errores. En este caso, es mucho mejor centrarse en trabajar sobre uno mismo. Cuando somos conscientes de nuestras propias imperfecciones, es más fácil para nosotros perdonar las imperfecciones de otras personas.

5. Esfuérzate por perfeccionarte tú mismo, pero no lo esperes de tu pareja

Dejemos de esperar que nuestro cónyuge sea perfecto. Tratemos de ver sus buenas cualidades. Búscalas, como una abeja siempre busca néctar. No se centre en los defectos de la pareja. En otras palabras, no seamos como una mosca a la que le gusta revolver en las impurezas.

En lugar de tratar de mejorar a nuestro cónyuge, enfoquémonos en nuestro propio desarrollo. También necesitamos entender que la otra persona es nuestra pareja en la vida y no nuestra propiedad. Tiene libertad y es responsable de sus propias decisiones. Podemos animarla, pero no forzarla a hacer algo. Inspirar, pero no tomar decisiones por ella.

6. Motiva con tu actitud

Seamos un buen ejemplo de comportamiento apropiado, de tratamiento apropiado de un cónyuge. El mejor maestro es el que enseña con su propio ejemplo.

7. Ten cuidado con juzgar

Es difícil evaluar los motivos y las intenciones de otra persona. Las emociones siempre son un mal consejero aquí. No juzgar a otros nos ahorrará muchos malentendidos y nos hará mas cercanos y comprensivos.

8. Discúlpate cuando hiciste algo malo, incluso si la otra persona hizo algo peor

Una razón frecuente de conflictos familiares prolongados es la idea de que la otra parte tiene la mayor culpa y, por lo tanto, es la otra parte la que debe disculparse primero.

La expresión «lo siento» en realidad no nos cuesta nada, excepto renunciar a una parte de nuestro orgullo. Cuando damos el primer paso dejando de lado la cuestión de quién tenía razón, también le demostramos a nuestra pareja que nos importa tener una buena relación con ella. En tal situación, el cónyuge apreciará aún más nuestros intentos de resolver el conflicto.

9. Perdona

Nuestra ira hacia los demás hace más daño y nos destruye más a nosotros mismos. Guardar rencor contra una sola persona puede efectivamente envenenar nuestras propias vidas. Debemos perdonar el daño que nos hacen los demás. La gente ha sido, es y será imperfecta, así como nosotros mismos somos imperfectos. Una vez más, si somos conscientes de nuestras propias imperfecciones y errores, nos será más fácil perdonar a otras personas.

10. No culpes a los demás por tus sufrimientos, sé humilde y compasivo.

De acuerdo con las enseñanzas del yoga, cualquier sufrimiento que encontremos en la vida es de una manera u otra el resultado de nuestras malas acciones previas. Esto se conoce como la ley del karma. Lo que significa que nunca debemos culpar a otra persona por el sufrimiento que experimentamos (tanto físico como mental). Incluso si la situación fue causada por una persona, al final recogemos la amarga cosecha que una vez habíamos sembrado nosotros mismos.

La humildad es un tema muy amplio, pero, en resumen, es un síntoma y una condición de la salud espiritual de alguien. La gente creída es muy infeliz, es una carga para los demás y para ella misma.

La compasión es un sentimiento muy hermoso y noble. Es uno de los aspectos del amor verdadero. Deberíamos dársela a todos sin excepción. Cada uno de nosotros experimenta una gran cantidad de inconvenientes, estrés, ansiedad y dolor en nuestras vidas. Cuando comprendemos que esto también se aplica a la persona que está a nuestro lado, nos será más fácil olvidar diferencias en nuestros puntos de vista o perdonarle sus faltas.


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