Ansiedad

Cada uno de nosotros quiere sentir satisfacción y felicidad. Sin embargo, si nuestro deseo de felicidad se combina con una mala identificación del yo con el cuerpo, caemos en la ilusión de que la satisfacción de nuestros sentidos corporales nos dará satisfacción. Así que nos volvemos hedonistas, y nos esforzamos por disfrutar plenamente de las experiencias sensoriales – tratamos de extender nuestro control y dominio sobre el mundo. Pero nuestra vida como receptores de placer y como dueños del mundo – lo cual no somos en realidad- no nos trae verdadera satisfacción o felicidad, sino sólo ansiedad y frustración.

¿Por qué? Hay cinco razones principales.

1. Primero, tememos que no conseguiremos lo que queremos.

Creemos que el placer sensorial nos traerá satisfacción, por lo que siempre tratamos de poseer objetos que puedan satisfacer nuestros sentidos. Sentimos un gran deseo de cosas o personas diferentes, y el temor de no conseguirlo nos pone ansiosos. Porque nuestro deseo es insaciable – porque siempre quedará algo que no tenemos, y aunque lo obtengamos – aun así estaremos llenos de ansiedad.

2. Segundo, nuestras aspiraciones se frustran constantemente.

Podemos pensar en nosotros mismos como un «controlador» y tratar de vivir así, pero aun así experimentamos las limitaciones de nuestra capacidad para influir en la realidad. Tanto cuando se trata de intentar hacer amigos o conquistar a una pareja sentimental, como cuando se trata de conseguir una plaza de aparcamiento, seguimos sufriendo fracaso y frustración.

3. En tercer lugar, tenemos miedo de perder lo que ya tenemos.

Aunque hayamos conseguido muchas de las cosas que queríamos, nos persigue el miedo a perderlas. Tenemos miedo de que alguien o algo nos quite nuestra propiedad. De una manera consciente o no, todos sabemos que un día desconocido, la muerte vendrá y nos quitará todo. Cuando muramos, perderemos nuestro cuerpo físico. Debido a que es el cuerpo el que nos une a los objetos de las sensaciones físicas, la pérdida de este cuerpo significa la pérdida de todo lo que tenemos, y por lo tanto la capacidad de controlar y disfrutar de estos objetos.

Si somos hedonistas, nuestros cuerpos son para nosotros una máquina de satisfacción y dominio ilusorios, por lo tanto la pérdida de este cuerpo significa para nosotros la pérdida de todo. En el momento de nuestra muerte, nuestra imagen de nosotros mismos controlando y disfrutando de los placeres, se desvanece. Por lo tanto, sabiendo que un día vendrá una muerte inclemente, sentimos miedo de ella.

4. En cuarto lugar, si somos hedonistas exitosos, nos atormentamos (consciente o inconscientemente) de que a pesar de nuestros «éxitos» estamos todavía lejos de estar plenamente satisfechos.

La vida dedicada a satisfacer los sentidos no nos ha traído una alegría verdadera.

5. Finalmente cuando perdemos los objetos de satisfacción sensorial a los que estamos apegados, caemos en una depresión.

Durante la vida, las cosas se desgastan, se pierden o son robadas, y la gente cercana a nosotros se va o muere. En el momento en que morimos, lo perdemos todo de una vez. Entonces, cuando perdamos nuestro cuerpo y este mundo, nos hundiremos en un miedo más profundo que nunca.

Así que, como hedonistas, sufrimos constantemente de frustración y ansiedad. Tememos que no podamos conseguir lo que queremos. La frustración nos supera cuando no conseguimos lo que queremos. No sólo tenemos miedo de perder lo que tenemos, sino que todavía experimentamos frustración porque lo que hemos ganado no nos ha hecho felices. Y, en última instancia, nos supera la frustración y el miedo cuando perdemos lo que tenemos.

Pero hay una solución, no estamos condenados a la ansiedad eterna. Podemos actuar para asegurarnos un futuro bueno y tranquilo. Podemos vivir de tal manera que no tengamos que temer nada durante todo el tiempo. Necesitamos el conocimiento y la comprensión de quiénes somos, la comprensión personal y real de que no somos el cuerpo. Podemos superar toda la ansiedad con la autorrealización, que trae paz, armonía interior y alegría de vivir.

El método más efectivo que lleva a un estado sublime de realización personal es la meditación con mantras. Practicándola regularmente podemos experimentar cuánto la meditación con el sonido de mantras nos ayuda a superar la ansiedad y a obtener satisfacción y felicidad en nuestras vidas.


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